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Alimentación y Agricultura Global

Desperdicio alimentario: por qué se pierde comida en puntos distintos según la renta del país

En los países pobres se pierde antes de llegar al mercado; en los ricos, dentro de la nevera

Dr. Rodrigo Peñalver, agrónomo 2 min de lectura

UNA CIFRA GLOBAL QUE ESCONDE DOS PROBLEMAS

Se estima que una fracción muy considerable de los alimentos producidos en el mundo no llega a consumirse. La cifra agregada es llamativa y, por sí sola, poco útil, porque agrupa dos fenómenos con causas y soluciones opuestas.

En países de renta baja, las pérdidas se concentran en las etapas iniciales: cosecha, almacenamiento y transporte. En países de renta alta, se concentran al final: distribución minorista y hogares.

LAS PÉRDIDAS TEMPRANAS

Sus causas son de infraestructura. Cosecha manual con equipamiento inadecuado que daña el producto. Almacenamiento sin control de humedad ni protección frente a plagas o mohos. Ausencia de cadena de frío. Transporte por vías en mal estado que prolonga los tiempos y aumenta el deterioro.

Estas pérdidas tienen una característica importante: reducirlas aumenta directamente la renta del agricultor, porque le permite vender lo que antes se echaba a perder.

Las intervenciones eficaces son conocidas y relativamente baratas: silos herméticos, secado adecuado del grano antes del almacenamiento, envases de transporte que reduzcan el aplastamiento y acceso a refrigeración compartida.

EL DESPERDICIO TARDÍO

En el otro extremo, las causas son de comportamiento y de normas comerciales.

Los estándares estéticos del comercio minorista descartan producto perfectamente comestible por su forma o calibre. Las promociones por volumen inducen compras superiores al consumo real. Y la confusión entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente lleva a desechar alimentos seguros.

Esta última fuente es especialmente fácil de corregir. La fecha de consumo preferente indica pérdida de calidad organoléptica, no riesgo sanitario, y su interpretación errónea genera un volumen de descarte considerable. Clarificar el etiquetado es una intervención de coste prácticamente nulo.

EL COMPONENTE OCULTO

Desperdiciar un alimento no desperdicia solo el alimento: desperdicia todos los recursos empleados en producirlo. El agua de riego, el fertilizante, el combustible del transporte y la energía de refrigeración se consumieron igual.

Por eso el impacto del desperdicio crece a medida que el producto avanza por la cadena. Tirar un tomate en el hogar tiene una huella mucho mayor que perderlo en el campo, porque incorpora todas las etapas intermedias.

La consecuencia práctica es que las intervenciones en el extremo del consumo, aunque afecten a menos toneladas, pueden tener más impacto ambiental por unidad evitada.

LO QUE NO FUNCIONA

Las campañas de concienciación genéricas muestran efectos modestos y poco duraderos en las evaluaciones rigurosas.

Lo que sí funciona son las intervenciones que modifican el entorno de decisión: tamaños de envase ajustados a hogares pequeños, retirada de promociones que fuerzan volumen, planificación de compra facilitada, y en el ámbito de la restauración, reducción del tamaño estándar de las raciones con opción de repetir.

Periódico Digital · https://periodico.dreamlabstech.co/alimentacion-y-agricultura-global/articulo_003.html

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