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Biodiversidad y Conservación

Especies invasoras: por qué unas pocas causan un daño desproporcionado

La mayoría de las especies introducidas no prospera; las que lo hacen comparten rasgos identificables

Dr. Álvaro Ruesga, ecólogo 2 min de lectura

LA REGLA DE LOS DIEZ

Una regularidad empírica orienta el campo: de las especies transportadas fuera de su área natural, aproximadamente una décima parte logra establecerse, y de esas, aproximadamente una décima parte se vuelve invasora con impacto significativo.

Los porcentajes son aproximados y varían según el grupo taxonómico, pero la forma general se sostiene: la mayoría de las introducciones fracasa.

Esto tiene una consecuencia importante para la gestión: no todas las especies exóticas son un problema. Confundir exótica con invasora conduce a desperdiciar recursos en especies inofensivas mientras se desatiende a las peligrosas.

QUÉ CARACTERIZA A LAS QUE SÍ INVADEN

Los rasgos asociados al éxito invasor están razonablemente documentados: reproducción rápida y temprana, tolerancia amplia a condiciones ambientales, dieta generalista, capacidad de reproducción asexual o autofecundación, y ausencia en el nuevo territorio de los depredadores y patógenos que las controlaban en su origen.

Ese último factor —la liberación de enemigos naturales— es probablemente el más determinante y explica por qué una especie discreta en su hábitat original puede volverse dominante en otro.

DÓNDE EL DAÑO ES MAYOR

Los ecosistemas insulares son especialmente vulnerables, y la razón es evolutiva.

Las especies que evolucionaron en islas sin depredadores terrestres carecen de las defensas conductuales y morfológicas correspondientes. Aves que anidan en el suelo, plantas sin defensas químicas frente a herbívoros y organismos con poblaciones pequeñas y áreas de distribución reducidas resultan indefensos ante un depredador introducido.

Una proporción muy elevada de las extinciones documentadas de vertebrados en época histórica corresponde a especies insulares, y en buena parte de esos casos las especies introducidas fueron un factor decisivo.

LA JERARQUÍA DE RESPUESTAS

La economía de la gestión es contundente y bien establecida.

La prevención es con diferencia la opción más barata: controles de bioseguridad, tratamiento del agua de lastre de los buques, inspección de material vegetal y listas de especies de riesgo cuya importación se restringe.

La detección temprana con respuesta rápida es la segunda mejor: erradicar una población recién establecida y localizada tiene un coste que puede ser miles de veces inferior al de gestionar la misma especie una vez extendida.

El control a largo plazo de una especie ya establecida es la opción más cara y la que rara vez consigue erradicación. Se convierte en un gasto perpetuo.

EL MATIZ NECESARIO

No todo control es deseable ni viable. En sistemas donde una especie introducida lleva mucho tiempo, puede haberse integrado en la red trófica, y eliminarla bruscamente produce efectos en cascada imprevistos.

Se han documentado casos en que la retirada de un depredador introducido provocó la explosión de otra especie exótica que aquel mantenía a raya, con peores consecuencias que la situación de partida. La intervención en ecosistemas alterados exige modelizar la red completa, no la especie aislada.

Periódico Digital · https://periodico.dreamlabstech.co/biodiversidad-y-conservacion/articulo_002.html

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