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Historia de la Ciencia

Semmelweis y el coste de tener razón demasiado pronto

Redujo la mortalidad materna a una fracción y fue expulsado de la profesión por ello

Dr. Rodrigo Alcántara, historiador de la ciencia 2 min de lectura

DOS PABELLONES Y UNA DIFERENCIA INEXPLICABLE

En el hospital general de Viena, a mediados del siglo XIX, la maternidad tenía dos pabellones. En uno atendían médicos y estudiantes de medicina; en el otro, comadronas.

La mortalidad por fiebre puerperal en el primero era varias veces superior a la del segundo. La diferencia era conocida, y las mujeres suplicaban ser atendidas en el segundo.

Las explicaciones que circulaban invocaban el aire, el hacinamiento o factores emocionales. Ninguna explicaba por qué las dos salas del mismo edificio diferían tanto.

EL RAZONAMIENTO

Ignaz Semmelweis fue eliminando hipótesis de forma sistemática. Comparó ventilación, dieta, posición durante el parto y composición de las pacientes, sin encontrar diferencias que justificaran la disparidad.

El dato decisivo llegó por una vía trágica: un colega murió tras cortarse durante una autopsia, y los hallazgos de su cuerpo se parecían a los de las mujeres fallecidas por fiebre puerperal.

Semmelweis conectó ambos hechos. Los médicos y estudiantes practicaban autopsias y pasaban después a atender partos. Las comadronas no. Algo procedente de los cadáveres —lo llamó «partículas cadavéricas», sin poder identificarlo— se transfería a las pacientes.

Ordenó el lavado de manos con una solución de cloro antes de cada exploración. La mortalidad del pabellón cayó de forma inmediata y drástica.

POR QUÉ NO CONVENCIÓ

El resultado era espectacular y la respuesta profesional fue el rechazo.

Varias razones se combinaron. Semmelweis no tenía mecanismo: la teoría microbiana aún no existía, y proponía una entidad no identificada, lo que en el marco de la época resultaba insatisfactorio. Publicó tarde y mal, dejando que su trabajo circulara sobre todo por informes de terceros. Y la implicación era intolerable: sostenía que los médicos estaban matando a sus pacientes con sus propias manos.

Su reacción posterior agravó la situación. Escribió cartas públicas acusando de asesinos a obstetras eminentes. Perdió aliados que inicialmente le habían apoyado. Fue apartado de su puesto y murió internado en un manicomio.

LA LECCIÓN QUE SUELE EXTRAERSE MAL

El caso se cita habitualmente como ejemplo del conservadurismo de las instituciones frente a la verdad. Es una lectura parcial.

Décadas después, con la teoría microbiana establecida por Pasteur y la antisepsia desarrollada por Lister sobre bases explícitas, la comunidad médica adoptó prácticas equivalentes con rapidez.

La diferencia no fue la evidencia empírica, que Semmelweis ya tenía, sino la disponibilidad de un mecanismo que hiciera la propuesta inteligible dentro del marco teórico compartido.

La lección más útil es incómoda para ambas partes: tener datos correctos no basta para cambiar una práctica, y exigir un mecanismo antes de actuar sobre datos sólidos puede costar vidas mientras se espera.

Periódico Digital · https://periodico.dreamlabstech.co/historia-de-la-ciencia/articulo_007.html

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